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Globos de miseria
Entre las 2:00 y 5:00 a.m, la doncella del diablo va en busca de almas humanas que convierte en globos. Tiene una pequeña ayuda: la misma serpiente. Se presenta como una pequeña niña sin hogar y cubre su cuerpo de huesos de cabra con piel humana. Te preguntará si podrías ayudarla a comprar un globo. Si aceptas ayudarla no se sabrá más de ti, si la ignoras siguiendo de largo, mandará a la serpiente a por ti. Esta es la historia del momento del pueblo en el que vivo, muchos dicen haberla visto, otros ni siquiera vivieron para contarlo, y yo, solo presentía conocerla.
La conozco porque fuimos amigos de pequeños, vivíamos en un pueblo que a ella le incomodaba por las cosas extrañas que ocurrían. Cervus Elaphus era un ciervo maldito que siempre hacía cosas asquerosas por donde pasaba. Un día, nos dirigíamos hacia la casa en la noche luego de que nos habíamos demorado en el colegio por algo que había ocurrido: un niño en el almuerzo comenzó a pelar su piel sacando tiras de carne y gemir mientras mojaba sus genitales con un líquido que había traído en su botella: vómito. Su parte inferior del cuerpo comenzó a desintegrarse en forma de cuernos que tenían vida propia. Todos murieron siendo atravesados por los cuernos desde la parte del mentón hasta sus cerebros, haciendo que los cerebros salieran molidos por sus ojos y oídos. Nosotros logramos huir pero tomando el camino del bosque. Cuando estábamos ahí, lo vimos. Cervus Elaphus con su cuello largo rodeó a Sofía hipnotizándola, ella se fue sin que yo pudiese acercarme, ya que cuando lo intenté Cervus me escupió en la cara y me comenzó a arder. Tiempo después estaba en el hospital y me comentaron que el líquido era cloro con amoníaco.
Nunca supe de ella hasta ahora, que fue cuando una niña sin hogar me dijo que si podía ayudarla a comprar un globo, pero yo le pregunté si era Sofía (aquella amiga desaparecida, ya que tenía el mismo rostro), ella gritó un nombre al revés y sentí mi cuerpo ser enrollado por algo, desperté en una habitación y me asusté por lo que veía: una niña con un cuerpo de huesos de cabra, que sostenía globos con rostros humanos que gritaban y se lamentaban, a su lado, una serpiente con aspecto de ciempiés. Me habló con tranquilidad y me reconoció, me dijo que luego de ser hipnotizada por Cervus, estaba en el mismísimo infierno. El diablo se apiadó de violarla e hizo que se convirtiera en su doncella, encomendándole el trabajo de acabar con personas que vivían en la miseria.
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